En la internáutica de la comunicación existe de todo: Elogios, insultos, amenazas, comentarios agrios, notas sin ortografía, reflexiones agudas, brillantes, y otras, verdaderas estupideces. De todo, como en las boticas de antes. Y claro está, nada es reprobable, porque se trata de la libre expresión. Hasta ahí, se comprende el mecanismo, aunque no siempre se esté de acuerdo….
… Cosas del ciberchancleteo, y de la necesidad de protagonismo que tienen algunos, como “La magdalena de Moa”, “El jilguero de Jibacoa”, “El Samurái” y otros por el estilo. Sin embargo, la magia, la felicidad que proporcionan las redes sociales, no se empaña con este tipo de actitud tan belicosa como deplorable. A quien le sirva el sayo….que pague lo que debe.